sábado, 29 de mayo de 2010

Te puedo amar


Te puedo amar por lo que puedo ser y sentir, por lo que puedes despertar en mi.
Te puedo amar porque puedo sentir.
Te puedo amar por lo que puedes llegar a ser en mi vida, por lo que puedes sentir.
Te puedo amar por lo que puedo despertar en ti.
Pero no hablemos de amor, el amor es algo tan grande que se debe sentir.
No existen las palabras que puedan implicarlo todo, que puedan derramarlo todo
La utopía de los sueños más profundos, de la gloria obtenida.
¿Crees que si te puedo amar así, me puedes amar mejor?
¿Crees que los sueños compartidos nos lleven a algo?
Oh, yo no lo se, sólo se que te puedo amar, sería tan fácil.

domingo, 16 de mayo de 2010

Pasiones


Oh sí, esos locos sentimientos que pasan por nuestras vidas, querámoslo o no.
Son sentires tan potentes que es una barbaridad reprimirlos, hay que vivirlos.
La pasión del amor: nada de que no es amor, el amor de pareja si no es pasión no es amor.
Entonces sí, la pasión del amor se conjuga con los deseos del cuerpo, pero también con los de los sentimientos. A veces no se cree en el amor y no es por nada, no es por uno, no es porque si.
La dulzura de las palabras, de los besos, de las caricias, contra el dolor de los sueños rotos, de las mentiras y las ilusiones desechas.
El sexo en la pasión del amor: ¿Por qué hablar de sexo?, porque el sexo es un respiro de las sensaciones más profundas del cuerpo y del pensamiento, es una purificación del cuerpo, es la voluntad echada al revés, es la contradicción de todo lo establecido en la sociedad de los cientos de años y sobre todo porque está prohibido en las conciencias de los más pecaminosos, oh perdón, de los mojigatos, de los religiosos. Porque creo que la religión y Dios son una construcción social, un escape de la estupidez humana, tan presente en cada sociedad en cada ser (aunque un amigo dijo que son más religiosos los que hablan o escriben de religión que los que la practican…).
Por la pasión han caído reinos, han sucumbido emperadores, ha habido guerras, pero también ha habido mucha vida.
La pasión tiene que ver con la vida, sí, con la vida, tiene que ver con el sentir y el pensar, con el ser y el hacer.
La represión de los sentimientos queda patente cuando se vuelven a soltar. Cuántas cosas se dejan de hacer por no tener la pasión a flor de piel, reprimida. Cuando aparece mueve algo dentro, quizá sólo la esperanza primero, ¡Qué bien que pasa!, hay que permitirle que pase, despertar esas pasiones reprimidas por no volver a sentir, no molestarse en sentir.

domingo, 9 de mayo de 2010

Una de brujas: Primera entrega



Yo, soy la chingada, así es como he pasado a la historia, como la chingada, pero digo que soy la puta porque así me han llamado también, no he podido saber cuándo dejé de ser un ser humano. Trataré de descubrirlo mientras narro la historia de mi vida. Aunque claro yo soy una maldita bruja. Nací princesa, luego fui esclava por partida doble y finalmente pasé a ser la chingada y un adjetivo calificativo para juzgar a los renegados, la historia ha sido injusta.


Yo, soy Juana Inés de Asuaxe y Ramírez de Santillana, pero vosotros me conocéis como Sor Juana Inés de la Cruz, por ahora no importa dónde nací o quiénes fueron mis padres, más adelante, cuando lo amerite, os lo diré.
Por ahora os digo que soy una maldita bruja, aunque generación tras generación he pasado a la historia (y creo que lo seguiré haciendo) como la gran poetisa de México o al menos algo por el estilo, por alguna extraña razón figuro en los libros como eso, sólo eso, pero han olvidado o han querido olvidar como suelen hacerlo los mexicanos, que fui una maldita bruja.


Yo, soy la maldita Belga entrometida, aunque para el común de los ignorantes soy otra francesa. Yo toda una aristócrata, emperatriz de una parvada de animales, engendros, a los que alguna vez tuve que consolar por ser pobres, como si yo tuviera la culpa. Yo, que me crié entre reyes, príncipes y mantas de seda. Yo, que por la gracia de Dios y la bendición de todas las coronas llegué a llenar de gracia un pueblo maldito, una tierra pobre y precaria donde no habitaba nadie digno de mí. Pero mi orgullo se doblegó y tuve que convencer a mi esposo de que la única oportunidad que teníamos de ser reyes era ese país. Por mi inteligencia y el gran amor que Maximiliano sentía por mí es que es que lo pude sacar de esa mediocridad, de ese conformismo. Por eso y más, es que yo soy una maldita bruja.

Yo, bueno, no importa cómo me llamo. Nací en el siglo XX, en un país que tiene todos los niveles económicos, eso dependiendo de en que parte del territorio se encuentre uno. No soy un personaje importante en la medida de figurar en la historia de las grandes mujeres, pero represento una pequeña parte de cada mujer contemporánea, algunas se identificarán, otras casi no, otras un poco y seguramente muchas nada de nada, no porque no lo puedan hacer sino porque no salen de su claustro interno, y lo único seguro de todo esto es que soy una maldita bruja.

Hoy parecía que estabas ahí

Hoy parecía que estabas ahí, envueltos en un abrazo
Soñábamos juntos, despertábamos juntos
No había nada más allá de eso.

La vida es eso, el amor es eso, los sueños son eso
Compartir contigo, compartir conmigo, con otros
Compartir lo que queremos, no dejarnos taladrar los sentimientos.

¿Cuántas noches de pasión hemos dejado ir?
¿Cuántas tardes de café?
¿Cuántos besos y caricias?
¿Cuántas cosas se dejan de vivir por miedo?