sábado, 3 de noviembre de 2012

El viajero


Háblame de ti, de tus sueños, de esas historias que no compartiste conmigo cuando no estabas conmigo, de la cotidianidad de tus días, de tus noches, de cuantas veces hiciste el amor, contigo, con otras, con quién, cuéntame.

¿Cómo fueron tus sueños? Deja que te conozca, que te reconozca en ese extraño que volvió, cuéntame de a quién ves ahora en mi.

Cuéntame de tus viajes, qué hiciste. ¿fuiste a ese mágico lugar donde habitan los duendes, las hadas, las brujas, las dríadas?

Caminaste, corriste, quiero verte, cierra tus ojos, toma mis manos, transmite tus momentos, dame vida, dame recuerdos, para juntarlos con los míos y hacerlos míos

martes, 22 de mayo de 2012

Caminar desnuda


Sólo quiero caminar desnuda, que nada estorbe en mi andar, que cada paso que de sepa a tierra nueva, a plantas verdes y a sueños por cumplir, sólo quiero imaginar y sentir la levedad de la propia sensatez que sólo es capaz de dibujarse en sueños de colores.
Quiero caminar desnuda y encontrarte en el camino y tomarte de la mano y acompañarte, pero quiero que me acompañes en ese desierto de la vida y encontrarte desnudo, con los sueños a flor de piel y la vida, la vida de colores.
Quiero caminar desnuda, contigo desnudo, en el andar de sueños complacidos y que las sensaciones sean de colores.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Al olvido


Y luego quedarán ahí olvidadas un tiempo hasta que alguien venga a rescatarlas, o tal vez se quedarán olvidadas para siempre, un siempre que las acabará y perderán el color y la forma y quizá se desmoronen o sólo queden irreconocibles, ahí en el olvido, en la soledad, porque ya no son importantes, porque lo fueron y deberán guardarse para no sentir el dolor del desprendimiento.

Es ese sentir como con los muertos, ya no están, pero no podemos desprendernos de él o ella y por ello en algun momento de la vida anterior inventamos los cementerios, para depositarnos a nosotros mismo ahí, y perdemos el color y la forma y generalmente nos desmoronamos y deaparecemos, después de un tiempo olvidados, ya no estamos ya fuimos, y poco más, ya ni fuimos.

sábado, 11 de febrero de 2012

Ingrato


¿No te has dado cuenta ingrato que todo lo que yo hago está escrito sobre piedras perenes, sobre tierra bendita, sobre mundos extraños en los cuales nunca has caminado, ni caminarás?, ¿No te das cuenta ingrato que no eres ni la mitad de lúcido que yo, ni tus palabras serán por muchas vidas que vivas, ni la mitad de sabias que las mías, porque tienes el alma podrida, y tu alma te acompañará por muchas vidas?

¿Crees acaso que los caminos que andas son esos los que te llevarán a la cima de las montañas y las imperturbables profundidades del mar?, ¿Crees acaso ingrato y maldecido mil veces que toda la maldad que haces se quedará impune y será nada para ti?

No, ingrato y mil veces maldito, nada de ello te parece importante, nada de tus fechorías cobra consciencia porque no te educaron con ella, pero todo pasa, pero no para.

lunes, 2 de enero de 2012

He vuelto a sentir


He vuelto a sentir la ternura de tus labios recorriendo mi piel por completo, paso a paso, sin prisas, con la dulzura que eso significa, con la pasión desenfrenada a ratos.

He vuelto a vibrar con tus caricias y tus miradas, ah, esas miradas que dicen tanto, como tus manos, más que tus palabras, tendrías que verte, tendrías que ver esas profundidades en tus ojos; es el deseo, la lujuria, la ternura.

He vuelto a sentir el arrebato de tu pasión, de tus entrañas, de tu vida junto a la mía. Qué importa nada más, qué importa el mundo, si mi mundo está en este sentir.

martes, 27 de diciembre de 2011

¿Desde dónde hablas? Bitácoras Ignotas


Desde los caminos inciertos, desde los sueños perdidos

Desde la denuncia de una humanidad olvidada, sentada en la ignominia

De manos de una vida que no es lo que los primeros años de ilusiones pronostican, aparentan, deparan en medio de tanto caos.

Hablo desde la nueva realidad de los pueblos latinoamericanos, ya no Macondo en medio de la nada, ya las tristes y grandes macondos que abundan, llenas de dolor e indiferencia.

Desde la sensibilidad de lo humano, de la soledad, del reencuentro con la vida y el otro, no la mitad de un yo que ya es entero: el amor, el amigo, el amante.

Desde la vida arruinada por otros a los que ya les habían arruinado la vida. ¿Cuándo se rompe ese círculo?, quizá nunca.

Hablo desde el sentimiento más profundo, desde la vida misma.

Desde la primera lluvia de un verano que se antoja insoportable.

Desde la soledad de las gotas que van configurando los recuerdos y las historias, ya más tupidas, ya más lentas, pero intermitentes, como los recuerdos, como las historias,

Desde las entrañas de rabias y dolores, desencuentros y pasiones tan humanas como la propia humanidad.

Hablo desde una historia de redes sociales vivas y la vida cotidiana conviviendo con las grandes historias en las que se convierten nuestras vidas.

Desde la reinvención de la literatura latinoamericana, con frescura y deleite, no con dolor y tristeza

Desde el más profundo sentir de vida.

Hablo desde las bitácoras ignotas que son nuestras vidas, todas las vidas humanas.

Hablo de Bitácoras Ignotas, un libro de la escritora Venezolana Lesbia Quintero, un libro que me encantó leer, porque sabe cómo dibujar la realidad latinoamericana, cierto, un fragmento, porque en esta Latinoamérica nuestra existen tantas realidades que de más está decir que abarcarlas todas en una sola historia sería una tarea titánica. Pero Les sabe cómo abstraer un mundo tan complejo como es el de una clase media profesionista y plasmarlo y entretejerlo.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El desliz de lo extraño



No había relámpagos ni soles más luminosos que los sueños desprendidos y atenazados en grandes pasiones, en momentos de placer y de agonía.
Ya caminábamos por las estrellas más calientes o las lunas más frías, ya volábamos como pájaros desprendidos de su nido sin amamantar o sólo por dejar las copas de los árboles y llegar a las montañas.
No había fuegos fatuos capaces de alcanzar las llamas de los deseos y las pasiones que ni fatuas ni modestas danzaban en espirales de sueños adúlteros que de tanto, hasta virtuosos se volvían.
Qué necedad la de querer imaginar que podía haber algo más sublime que eso mismo, lo sublime está en sentido perdido y las pasiones encontradas, más allá de la estúpida razón adjetivada en la propia estupidez.
Es el desliz de lo extraño y lo mágico que perpetua para siempre el insondable momento de vivir.