miércoles, 2 de junio de 2010

¿Desde dónde hablas? (1)


Desde la simplicidad de la vida, la trivialidad de las cosas más simples que nos hacen sentir que la vida es fácil, que la vida vale la pena vivirla. Donde los personajes pueden ser tan elocuentes como mágicos, donde pueden quedarse en la sutileza de lo cotidiano que algunos consideran irreal e inverosímil, absurdo y sin sentido.

Hablo desde un rincón en el París moderno, en un mundo casi olvidado por la exorbitante vida de fantasía donde la cotidianidad se rompe y se queda sin sentido y vuelve y la siguen ignorando los comunes, los que ya no la quieren ver. Yo sin embargo hablo desde ese rincón llamado cotidianidad, detenida en el beso sutil, en la sencillez de la mirada, de la cocina, de la pasión. Juntos nada más… tan sencillo como eso

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