miércoles, 16 de marzo de 2011

Aquel Baúl (3)


¿Te acuerdas cuando abrimos aquel baúl?, encontramos un montón de cosas que ni pensábamos, encontramos a los niños que fuimos y que de tanto caminar olvidamos o poco recordamos. Encontramos a esos niños que jugaban a los exploradores y corrían sin cansancio, como si el mundo se fuera a acabar y no ser más, pero ellos no lo notaban, nosotros no lo notábamos, sólo queríamos jugar y seguir jugando.

Aquel baúl donde guardamos las canicas, los carritos, las muñecas, los trastecitos junto con la imaginación que creaba un mundo mágico con hadas y duendes, y todo personaje fantástico; o una nave espacial con todos sus controles y los botones coloridos aunque sólo existían en nuestro mundo.

Aquel baúl donde el mundo tenía aviones y carros que volaban y tenían alas y eran tan grandes por dentro que cabía una casa, aunque por fuera no se notaba. Los árboles eran lugares de refugio, con esos gruesos troncos que nos sostenían y nos escondían. Encontramos los perros que se convertían en caballos y nos remontaban por las llanuras del patio y la selva de los árboles del abuelo.

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