sábado, 2 de abril de 2011

Mi mar


Las olas iban y venían, se estrellaban contra la grava,
la espuma quedaba ahí en reminiscencias de un pasado que fue,
pero que no es como todos, es uno deleitoso que siempre vuelve.

La sabia naturaleza conforme el sol se escondía en el horizonte,
la mar más subía a la tierra y las olas besaban mis pies
con una suavidad apenas perceptible.

La bolla encendía poco a poco y luego de forma intermitente,
bailaba al compás de un mar que cambiaba de color
conforme el sol daba su paseo nocturno por otras historias.

La brisa tocaba mi cara, su sensación es indescriptible,
sólo es una vibración de los sentires, el deleite,
las pasiones conjugadas en un mar. (mi mar de Guaymas por cierto).

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