jueves, 28 de abril de 2011

Reencuentro


Hace muchos, muchos años, muchas generaciones, muchas guerras, una libertad, una nueva colonia.

Un día se perdió la gloria y se peleó por poder, por dinero por orgullo, no más por justicia, no más por libertad.

Y caminaron y se encontraron en un lugar diferente y se reencontraron con la vida, de nuevo la vida: tierra, agua, animales, árboles, sueños y cosas por hacer, muchas cosas. Iniciaba un nuevo ciclo, y todo volvía otra vez a empezar.

Pero hubo una niña con sueños más grandes y deseos de aprender, dudas que no resolvían los padres ni los abuelos. Una niña que caminaba más allá de lo posible, pero que quería caminar más allá de lo imposible. Una niña que se llamaba Arianrhod y cuyo nombre provenía de un pasado más lejano que la misma vida, que las guerras que la destruyeron y la volvieron a construir, su nombre era de un pueblo que en otros tiempos se hacía llamar Celta, era la diosa de las estrellas y la reencarnación y ayudaba con los recuerdos y los obstáculos.

Y entonces Arianrhod, reemprendió el descubrimiento del pasado de la humanidad ayudada por personajes que sólo alguien como ella podía tener a su lado en un momento azaroso, que huían de otras tierras o buscaban historias o perseguían sueños. Encuentran verdades, encuentran un destino cruel y uno feliz, encuentran un pasado inacabado y, que ahora saben, es su deber acabarlo para recomenzar.

Arianrhod los guía sin saberlo y ellos se dejan guiar, también, sin saberlo, porque ella es así.

Caminaron por esas tierras verdes, con amplias praderas, verdes, bosques hermosos, inmensos como nunca se habían visto en la historia de la tierra. Soñaron, lucharon, aprendieron. Caminaron por desiertos, pocos, pequeños, pero intensos, dolorosos como todos los desiertos. Navegaron por mares y ríos y recorrieron ansiosos los caminos que los llevaban a descubrir cosas nuevas, extrañas, fascinantes, que los llevaban a encontrar más personas o que les ayudaban a huir de ellas.

Es un tiempo sin tiempo, donde nacen los sueños y la vida vuelve a empezar, donde la maldad se esconde y acecha y vuelve a presentarse como siempre y como nunca. Descubren que conservaban muchas creencias del pasado perdido, que las religiones y las supersticiones eran lo más parecidas unas y otras en otros tiempos, en estos, en otras tierras, en estas y en otras gentes y en ellos mismos.

Los que no creían vislumbraban la importancia de encontrar respuestas en el mundo terrenal, en lo que quedó del antiguo mundo. Los que sí creían hablaban del juicio final, que se dio en una época remota de la historia y que sólo los elegidos repoblarían la tierra y los actuales habitantes de la tierra son los descendientes de ellos.

― Lo ves – dijo Kassia – Dios sí existe, ahí tienes la prueba eh.

Arianrhod hizo un movimiento de cabeza como de resignación y sonrió. Algunas cosas no cambian, algunas personas se reproducen, se reproducen eternamente, como su amiga Kassia, como ella misma.

2 comentarios:

  1. Se reproducen los seres, los buenos sentimientos que trajo al viejo pueblo, esa niña. Hermoso.

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